Soñar con… Botas negras

Soñé que salía del colegio y me dirigía a casa por una calle larga. Había tres personas: uno alto y gordo con gafas y gorro, una chica normal y un tercero ocupando el frente de la calle. Tuve que apartarme para dejarlos pasar.

De pronto, el de las gafas y gorro volvió a aparecer en la calle, me dio con urgencia un papel. Era pequeño y cuadrado, doblado muchas veces y con varias capas. Llegué a casa cargada con papeles, libretas y un paraguas. Llamé a la puerta, pero mi madre no abrió, así que saqué las llaves y abrí con cierta dificultad. Me quedé tirada en el patio de mi casa, hasta que oí la risa de mi madre. Mientras la esperaba, abrí los papeles: «hola, somos una redacción, y para el aniversario, vas a tener que buscar en tu casa 22 papeles con pistas». Pasé al siguiente: «tienes una lámpara a tu izquierda, utilízala para iluminar el camino».

Efectivamente, en el suelo del patio había una lámpara de techo. No se veía bien porque la lluvia la había oxidado por algunas partes. Desenrosqué la “lámpara” como si fuera una bombilla y me la llevé conmigo. Según entendí en mi interior, lo que debía hacer era buscar pistas fuera de la casa, en la oscuridad. Pero no lo hice.

Cerca de aquella lámpara había algo raro, es difícil de explicar: eran como ventanas situadas dentro de la casa, como si fueran un muro más de las cuatro paredes. Abrí una de ellas y entro con facilidad. Me fijo en que llevo unas botas negras mojadas, aunque en realidad no tengo ningunas.

Le di un repaso a la casa (espaciosa, estábamos en la cocina como si no hubieran habitaciones o estuvieran en otra planta, había una mesa enorme) y me encontré a una amiga sentada en una de las ventanas, viendo la lluvia caer. No hablamos, solo la observé. Después vi que otra amiga (Sofía) estaba apoyada como la anterior, mirando hacia fuera. También me encontré con mi madre, pero no la regañé por no haberme abierto, solo la saludé y me fijé en una tarta que había sobre la mesa.

De pronto, de debajo salieron los niños del novio de mi madre. Uno de ellos llevaba una corona y supuse que era su cumpleaños, cuando quise felicitarle, me equivoqué de nombre. Entonces mi madre y su novio se acercaron y saludaron.

Luego fui a hablar con Sofía, y de repente, nos encontrábamos a la orilla de un lago, ambas con las botas negras. Ella me firmó las mías y yo las suyas. Me desperté.

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Es habitual en tus sueños que aparezca una casa que investigas. Eso es genial, sobre todo haber detectado este modo de soñar tan característico tuyo, ya que de esta forma podemos comprender con facilidad a qué hace referencia cada vez que sueñes, por ejemplo, con una casa.

Sabemos que las casas se corresponden con los paseos que hacemos por los estados de la consciencia, frecuente en tu caso. En este sueño, solo das con una habitación (la cocina), y sí, sabes que habrá más habitaciones arriba, pero su subconsciente no necesita llevarte por ellas, ya que lo que quiere es quedarse en esa en concreto.

La cocina es el lugar donde se “consiguen” los alimentos espirituales o donde se mezclan y digieren las ideas, es decir, esa habitación específica se relaciona directamente con todo esto. Por lo que sabemos que tu subconsciente quiere centrarse en ese aspecto en concreto. Los papeles (y su número tan particular), los libros, la lámpara, las botas, el pastel…: todo ello hace referencia a las notas de una misma cosa, ideas/conocimiento. De ti misma, de tus capacidades, a nivel general; eso vamos a verlo ahora.

Las conclusiones que pueden extraerse de este sueño es que existen capacidades especiales en ti que aún te son desconocidas (color negro) o que no has desarrollado del todo (necesidad de iluminar, lámpara), y son la diplomacia y el razonamiento lógico, la habilidad para ser maestra en cuestiones de pensamiento (número 22). Te resulta fácil todo esto (pastel), ya que es algo innato en ti, y tu sistema de creencias o base de ideas es firme, está protegido (botas); es decir, tienes las ideas claras y quien confía en ti, quiere aceptar esa misma cualidad como suya también (el intercambio de firmas).

En resumen: eres de esa clase de personas que ha nacido para transmitir esa seguridad de pensamiento, de lógica, en definitiva, para dar ejemplo con su propia conducta. Esto no quiere decir que impongas tu ley ni mucho menos, sino que sigas comportándote tal y como eres, y así, quien de verdad quiera aprender de ti, lo hará. Esas amigas que ves mirando la lluvia (búsqueda de espiritualidad) así lo representan.

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  1. #1 Marta Peña dijo:

    5 julio 2015 a las 7:26 pm

    Me parece muy oportuno, Despues de todo la mente juguetea con las sensaciones de piloto automático del subconciente y en el estado onírico, el ego que es incapaz de tomar las riendas de la mente no logra acaparar las imagenes creadas, que terminan siendo parte de algunos de esos sueños angustiosos.
    Me parecen encantadoras tus percepciones. Gracias.

  2. #2 Elba Luna R. S. dijo:

    5 julio 2015 a las 9:15 pm

    Siempre gracias a ti, Marta, por tu apoyo y participación. Un abrazo.

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