Buenas noches, señor monstruo

«Buenas noches, señor monstruo,

no me mire, por favor.

Buenas noches, señor monstruo,

que me da mucho pavor».

«Duérmete niño, duérmete ya, o vendrá el coco y te comerá», se suele cantar para que de pequeños dejemos descansar a los adultos. Otras veces nos amenazan con llamar a “X” si nos portamos mal, unos usan la Luna, diciendo que ella vigila a los niños, otros hablan del “gua guá”, que no es más que un perro que ladra. Usar estas connotaciones con el mundo que rodea a los niños puede tener como consecuencia que duerma pensando en “esos monstruos que le acechan” por el simple hecho de ser niño o por haber hecho alguna travesura.

monstruo

Los niños, además de por estas razones, suelen tener más pesadillas porque se sienten más indefensos. El mundo es un gran desconocido, y lo de ahí fuera aterra. Ello se enfatiza por el miedo natural a la oscuridad. Y digo natural porque este miedo está implantado en nuestro ADN desde los inicios, cuando el ser humano habitaba las selvas y debía refugiarse de los depredadores al caer el sol. Este miedo ha sido asumido por la humanidad como medio instintivo de supervivencia. Hoy en día, muchas personas lo ha superado porque, en cierto modo, ya no tiene sentido temer que un depredador te aceche, dado que vivimos en zonas civilizadas. Diferente es que la persona en cuestión haya tenido malas experiencias relacionadas con la oscuridad, que habría que tratar por separado.

En cualquier caso, ya de adultos no solemos tener estas pesadillas, pero a veces puede suceder. Estas son interpretadas como sueños expresivos o residuales, según el origen.

Para aquellos que tienen pesadillas recurrentes, existe, por medio de la comprensión de los sueños (elementos y personajes interpretativos) y el familiarizarse con ellos, el modo de acabar con ellas.

Enlaces de interés:

  1. #1 Marta Peña dijo:

    5 julio 2015 a las 7:26 pm

    Me parece muy oportuno, Despues de todo la mente juguetea con las sensaciones de piloto automático del subconciente y en el estado onírico, el ego que es incapaz de tomar las riendas de la mente no logra acaparar las imagenes creadas, que terminan siendo parte de algunos de esos sueños angustiosos.
    Me parecen encantadoras tus percepciones. Gracias.

  2. #2 Elba Luna R. S. dijo:

    5 julio 2015 a las 9:15 pm

    Siempre gracias a ti, Marta, por tu apoyo y participación. Un abrazo.

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