Soñar con… Tiroteo

Soñé que estaba en la calle con un amigo al que no suelo ver. Era una calle desconocida y muy grande. De pronto, empezó un tiroteo. Me tumbé en el suelo y vi correr a mi amigo hasta que desapareció. Estaba rodeada de personas que no conocía.

Se acercaron unos hombres y dejaron de disparar, aunque yo seguía tumbada. Uno de ellos nos gritó: «no se preocupen, lo les haremos daño. A excepción de a esta señorita, que se lo ha ganado». En ese momento se acercó lentamente a mí y me apuntó con su arma a la cabeza. Yo seguía echada pensando en que no quería morir.

También pensé en que todo aquello era un sueño y deseé despertarme. Lo deseé una y otra vez, hasta que al fin lo logré.

Los tiroteos, los disparos y las armas están relacionados con los conflictos internos. Existe una explosión de ideas hirientes que ya no puedes controlar más, son emociones de ira, frustración y odio. Éstas se dirigen a ti misma o a otras personas.

disparar

En tu caso, es a ti a quien apunta ese desconocido que, junto con el resto de tiradores, representan estos impulsos irascibles y violentos consecuencia de lo que está pasando en tu interior. Tal vez exista en tu cabeza o en tu entorno una situación que te obliga a reprimir lo que verdaderamente sientes. Recuerdo tu situación con tu ex, ésto puede estar relacionado o no, todo dependerá de si logras identificar estas emociones y las encajas en el sitio adecuado.

Esa calle donde se inicia el sueño representa tu preocupación con respecto al tema que te aflige, el hecho de perder tu individualidad. Ese amigo al que no sueles ver es al único que conoces de los que te rodean, y en cuanto comienza el tiroteo, tú te paras, pero él corre. Huye, se separa de ti. Es decir, en ese estado de frustración interna, de querer sacar de ti lo que opinas o toda la rabia que hayas guardado por prudencia, miedo o “por ser lo correcto”, lo que conoces de ti desaparecerá, serás una desconocida en tu propio yo.

Por otro lado, el tirador va a buscarte a ti personalmente porque te lo has ganado. Esta frase contiene una fuerza brutal, aquí es donde reside toda esa rabia, esa ira es contigo misma. Sientes una profunda culpabilidad y es esto lo que ha provocado el tiroteo.

Sé consciente de algo. La culpa bien autoimpuesta es un apoyo para reparar aquello de lo que realmente eres responsable, y tras eso, siempre debe venir el perdón. A veces cometemos errores, pero éstos no nos definen; sí lo que hacemos para enmendarlos.

No obstante, es más frecuente el imponernos una pena por algo que asumimos como nuestra responsabilidad cuando en realidad nada tiene que ver con nuestras decisiones o comportamientos.

Aquí la culpa no tiene razón de ser, tan solo sirve para lamentarse por no ser capaz de solucionar aquello que nos preocupa, como por ejemplo, ayudar a quien nos importa. La impotencia que nos genera el no poder solucionar los problemas ajenos nos lleva a sentirnos culpables por ello. Como digo, esto no es sano para ninguna de las partes, pero sobre todo, no lo es para ti, ya que eres tú quien más importa.

Puede parecer egoísta, pero resulta crucial que te otorgues el valor y la preocupación que de verdad mereces, no menos. Así, si tú no estás bien o te martirizas por problemas que se escapan a tu comprensión o posibilidades, jamás podrás estar ahí para cuando te necesiten. ¿Cómo levantar a alguien del suelo si tú estás tumbada a su lado?

Recuerda: primero tú. Perdónate, sé compasiva y benévola contigo, y después, da lo que seas capaz de dar sin pensar en que tal vez no sea suficiente.

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