Soñar con… Peces

Soñé que estaba nadando en la orilla del mar. Era poco profundo, hacía pie. El agua no era del todo clara, pero tampoco fangosa, más bien algo turbia, porque si metías la cabeza, se podía ver el fondo. En todo momento el mar estaba en calma, y yo, relajada.

Alguien nadaba conmigo, aunque no sé quién, no recuerdo su cara. Empezamos a adentrarnos en el mar a bordo de un barco pequeño. En cubierta había una mantarraya dentro de un tanque, me tocaba la mano con su aleta. Me dio miedo, pero el que me acompañaba me dijo que me dejara tocar por ella, que no me haría daño.

Más tarde vimos una barca volcada por completo. Salvamos a sus tripulantes,  y cuando subieron a nuestro barco, nos dijeron que llevaban dos días así. Ahí desperté, empecé a agobiarme al ver el barco del revés.

Hace dos años le tenía pánico al agua, creo que aún se lo tengo al mar abierto. Por otro lado, me encuentro en un momento raro de mi vida: no sé bien cómo va la relación con mi ex, estoy conociendo nuevos horizontes para conseguir trabajo y de ánimos ando regular, aunque no suelo expresarlo.

barca

Nadar en la orilla del mar nos sitúa en qué estado de la consciencia te encuentras, pues representa el equilibrio entre el estado consciente y el subconsciente. Nadas en ese puente de conexión entre un nivel y otro, te encuentras a gusto ahí, porque parece ser que todo está bien. Sin embargo, el agua no es del todo clara. El grado de transparencia indica la claridad de tus pensamientos o emociones. Aunque no sea fangosa, como bien especificas, ese tener que meter la cabeza para ver el fondo nos revela las dudas que saltan a la vista.

Por otro lado, no estás sola. Dado el papel que cumple el personaje en este sueño diría que él —sobreentiendo que se trata de un hombre— está representando tu propio subconsciente. Con él nadas acompañada en la orilla, vas en barco y te dice que no temas al pez del tanque. Parece que se trate de un guía espiritual muy sutil.

Entonces, os adentráis en el mar en un barco. Esto representa el hecho de ir introduciéndote en tu yo más profundo. Al principio del sueño te encuentras en la superficie, y conforme avanza, la inmersión también lo hace. Todo esto es una simbología de lo que va sucediendo mientras sueñas. Se trata claramente de un viaje espiritual hacia tu interior.

Sin embargo, en ese viaje también os acompaña una mantarraya en un tanque de agua. Si te fijas, estando en el mar, no tiene mucho sentido que ese pez esté en una pecera. Debería estar libre y no en la cubierta de tu barco. Ese pez que temes tocar eres tú, o al menos un aspecto de tu vida. Te encuentras fuera del agua. Esto, junto a la transparencia del mar, representa el cómo te sientes en tu vida actual.

Me comentabas que estás buscando nuevas aspiraciones laborales, que tu situación sentimental anda un poco confusa y que no te ves capaz de contarle a los demás cómo te sientes. Todo esto se ve reflejado en este sueño.

Y cuando ya estás bien dentro de tu interior, encuentras a unas personas a la deriva. Una barca volcada también podría ser un símbolo de confusión, de sentirse fuera de lugar. Esto estaría indicando que ese nuevo camino académico/laboral que has tomado no te hace sentir segura. Esto no quiere decir que no sea el rumbo adecuado, solo transmite esa sensación de que no es lo que llamarías “lo tuyo”.

Parece adecuado que sea cuando ya te has adentrado en tu interior cuando os topaseis con aquellas personas. Y desde luego, que fuera cuando tus miedos afloraran y la sensación de angustia te hiciera despertar, porque es en lo más profundo de tu interior donde esas emociones te están haciendo un poco más de daño.

Lo más positivo del sueño es que disteis con ellos y los rescatasteis. Esto indica que has localizado lo que más te preocupa y que estás exteriorizando tus miedos, con independencia de su intensidad. Los sacas del agua y puede entenderse que por fin los llevas a tierra firme, aunque eso no llegara a suceder porque despertases.

Todo esto quiere decir que debes confiar en ti misma, tu subconsciente está contigo transmitiéndote ese bienestar y apoyándote en tus nuevas decisiones. Es lógico que tengamos rachas donde nuestro estado de ánimo no sea el mejor, pero éstas no determinan nuestra calidad de vida, capacidades o personalidad. Somos quienes somos, ya nos encontremos en nuestro mejor momento o en pequeños tropiezos. Tienes a tu propio compañero de tu lado, no temas sentirte fuera de tu zona de confort, porque, efectivamente, no te pasará nada malo.

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