Soñar con… Monstruos

Soñé que estaba en una casa abandonada. Había ropas, juguetes y muebles colocados de mala forma en la sala, muchos de ellos llenos de telarañas por el tiempo transcurrido.

Sentí curiosidad por aquella casa enorme, así que entré por la puerta principal, de madera y cubierta por moho y musgo. Me acompañaban mis hermanos y una chica que parecía un monstruo, llegamos al salón. Supe que allí había monstruos, murciélagos y zombies, así que intenté no cruzarme con ellos mientras me dirigí a la cocina por un pasillo ancho. Por el camino, me desvié hacia la izquierda y entré en un cuarto, en él había una trampilla enorme en el centro y una rejilla para que nadie cayera por el hueco.

Entraron mis hermanos y la chica se quedó fuera, le cerré la puerta porque un zombie venía a comernos. Mis hermanos bajaron por la trampilla hasta una playa, que era supuestamente hacia donde nos dirigíamos.

Como no fiaba de la trampilla porque parecía un tobogán, decidí reunirme con ellos yendo desde la puerta trasera de la casa. Pasé por la cocina, pero un colchón verde desgastado me impedía el paso; encima de él, un brazo muy alargado que llamó demasiado mi atención. Todo esto sin perder de vista a los murciélagos, zombies y monstruos para que no me hicieran daño.

Aparté el colchón y salí por la puerta de atrás, para lo que tuve que bajar un desnivel muy grande. El suelo parecía roto, como si hubiese tenido lugar una pequeña explosión y fuera necesario saltar para llegar a una puerta. Al salir por ella, me encontré en una playa pequeña, pero muy bonita.

La niña extraña nadaba viendo a los peces y las algas. Yo entré para mojarme los pies, y por primera vez, me habló. «Do you know what’s a whale?», dijo en inglés. Mis hermanos y yo, que menos saben de inglés aún, discutimos sobre el significado de la palabra. Yo sabía que se trataba de una ballena, pero no me hacían caso (en esta escena parecía que estábamos en ese desnivel de antes, donde había juguetes sucios, estropeados y maltratados).

Volvimos a salir y la chica dijo de nuevo, esta vez en español: «vamos a nadar, veamos las ballenas». Yo no fui, seguí remojándome los pies, pero entonces sentí como una sombra negra o gris pasó a mi lado. En el sueño di por sentado que se trataba de un tiburón porque era muy alargado, así que salí junto con mis hermanos, nos quedamos viendo a la chica extraña y el agua.

Cuando ella salió, nos condujo de nuevo a la casa. En realidad los monstruos no me daban miedo en el sueño, solo temía que me matasen, pero cada uno iba a lo suyo.

Al final salimos de aquella extraña casa y desperté.

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La mayoría de los elementos que protagonizan tu sueño apuntan a la investigación de un estado profundo de tu consciencia, sobre el cual pareces tener curiosidad, pero donde no te llegas a implicar del todo, como si simplemente observaras tu yo interior, como si tuvieses miedo de ahondar un poco más, de sumergirte en esa agua donde solo te mojas los pies.

Vamos poco a poco.

Las casas en los sueños suelen representar la introspección, sobre todo si curioseas por ella. Atravesar esa primera puerta de madera cubierta de musgo y las cosas estropeadas que hallas en el interior, sobre todo los juguetes, indican recuerdos de tu infancia en cierto modo dolorosos. Parece ser que hay algo, unas ideas o unas experiencias vividas cuando eras aún una niña que has encerrado en esa casa de tu interior.

Por su parte, los monstruos, zombies y murciélagos representan los miedos o las inseguridades que llevamos con nosotros a la edad adulta, en tu caso, adolescencia. Es decir, aunque vayamos creciendo, madurando y dejando atrás viejos asuntos que poco impacto tienen ya en nuestra vida actual, siguen habiendo otros con los que no podemos evitar cargar.

Tras todo ello, lo que podríamos señalar como la segunda parte del sueño o un apartado dentro del principal, es un reflejo de esa necesidad de escapar del pasado para sentirte cómoda y libre; sin embargo, no llegas a meterte en el agua. Quedarse en la orilla indica rondar la profundidad de tus sentimientos, el quedarse en la superficie de esa reflexión espiritual que pareces temer.

Ya te indiqué en el sueño con ballenas qué significaba este elemento. Aunque aquí no sea trascendental, ya que hemos aprendido qué simbolismo guarda, podemos retomarlo. Si nos fijamos bien, vuelves a temer el contacto con estos animales (aunque en la realidad no sea así), de algún modo prefieres no acercarte, no sumergirte en ese agua. Tal vez temas que algo te pille de sorpresa, como el tiburón que crees haber visto, como si temieras que al profundizar en tus pensamientos más íntimos algo te cogiera desprevenida.

Desde luego, no te gusta no estar preparada. Sí, eres curiosa, y mucho, pero no te sientes cómoda con lo inesperado. En cierto modo, necesitas tener el control de todo, y por ello, en cuanto ves que eso peligra, huyes.

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