Soñar con… Esfinge

A lo largo de mi vida he tenido muchos sueños, pero tres han sido recurrentes. El primero, a los nueve años; el segundo a los trece; y el tercero a los dieciocho.

En los tres, siempre sucede lo mismo: estoy en una casa viendo la tele, cuando de pronto miro por la ventana y veo que sale un gigante con forma de esfinge de detrás de los edificios. En el primer sueño, la esfinge se acercó a mi ventana y pegó su ojo buscando restos de vida. En el tercer sueño, el gigante abrió el tejado y metió el brazo para atraparnos. Su mirada era fría, penetrante, como si no tuviera corazón.

Los lugares del sueño eran diferentes: en el primero me encontraba en casa de mis abuelos; en el segundo, en el piso de mis padres; y en el tercero, en casa de unos amigos.

En todos ellos el sentimiento era el mismo, como si yo fuera una rata acorralada, pero siempre lograba esconderme o escapar.

Las esfinges, ya las asocies a la mitología griega o a la cultura egipcia, tienen cuerpo de león y cabeza de humano. En los sueños, soñar con una esfinge representa los miedos o las ilusiones, son las guardianas de lo sagrado, e incluso pueden desempeñar el papel de una figura angelical, tal vez un ángel guardián.

esfinge

Los sueños recurrentes son usuales cuando el durmiente no es capaz de comprender el significado del sueño. Así, parece lógico que este mensaje o expresión, al no quedar resuelto, seguirá en tus sueños hasta que lo interpretes.

Me parece curioso, y lógico, de hecho, los momentos en los que este sueño regresa. Los nueve, los trece y los dieciocho son etapas importantes de nuestra vida llenas de cambios, tanto físicos como emocionales. Estas representan la niñez, la adolescencia y la madurez, respectivamente.

Y parece lógico además que en el primer sueño el escenario sea el de tus abuelos (niñez), el segundo, el de tus padres (adolescencia), y el tercero, el de unos amigos (madurez).

En estas edades, la esfinge te busca, pero no sabemos muy bien qué quiere de ti. Su parte de león representa el dominio, la fuerza, el liderazgo; su parte humana, el pensamiento. Quizás, en estas etapas, te hayas sentido dominada por una parte de ti que te ha llevado a buscar nuevas emociones, mayor intensidad. Tal vez, justo antes de tener el sueño, tu yo interno sentía que ya no le ponías ilusión a lo que hacías, como si simplemente te dejaras llevar por la vida en lugar de vivirla.

El sentirte como una rata, acorralada sin remedio, puede atender a esto que te digo, esa sensación de estar atrapado en una vida que no te satisface del todo.

O tal vez, este monstruo que tu mente ha creado y al que tanto temes, tan solo quiere dar contigo para protegerte de ti misma.

Sea cual sea el motivo, pregúntate si algo de lo que has leído aquí te suena. Si estos sentimientos son reales, solo dejarás de soñar con la esfinge cuando empieces a vivir sin miedo a las emociones.

Si no, siempre puedes tener una conversación con ella. ¿Cómo se hace esto? Acuéstate pensando en ella y en preguntarle, si vuelve a aparecer en tus sueños, qué quiere de ti. Deja que te encuentre, deja que te hable, observa qué hace o adónde te lleva. A veces es importante dejarse llevar por los monstruos del sueño para dar con la opción acertada.

Lo más importante de todo es que seas consciente de algo en todo momento. Esa esfinge NO ES REAL. Puede parecer nimio esto que te digo, sin embargo, ir a la cama decidido a soñar con ella sabiendo que es fruto de tu subconsciente hará que ya no sientas tanto miedo durante el sueño. Si te sientes más segura, crea en tu imaginación otro ser que pueda ayudarte, que te acompañe solo por si acaso.

Si te concentras en estos pensamientos durante el sueño, créeme, este cambiará, aunque solo depende de ti. Date cuenta que la conversación es tuya con tu subconsciente y lo más relevante es qué te estés intentando decir por medio de esa esfinge.

Enlaces de interés:

Deja una respuesta