Soñar con… Demonio (II)

Era un día de verano de mucho calor. Ese día me quedaba a dormir en la casa de una amiga mía. Había un patio grande, la casa en sí y una piscina. Un grupo de chicos y chicas nos quedamos a dormir allí, ellos en una habitación y nosotras en otra.

En la habitación de las chicas, algunas se maquillaban y otras se tiraban almohadas, yo solo observaba. Hasta que vi asomarse a mi hermano (tengo dos de mi misma edad) por el marco de la puerta y gritó: «¡ya!», y supe que empezaría una gran pelea de almohadas en el patio grande de la casa.

Salieron todos. Yo aún estaba en la habitación con unas cuantas de mis amigas, otras que suelo ver muy amenudo y otras que no tenía ni idea de quiénes eran, cuando mi otro hermano dijo que una niña (no recuerdo el nombre) había desaparecido.

Todos nos pusimos a buscarla hasta que nos reunimos en nuestra habitacion (la de las chicas). Estaban inquietos porque no sabían qué hacer en una situación así. Yo mientras observaba sentada en mi saco.

De pronto, mi vecino/amigo que parece que también que se quedaba a dormir, se asomó a la habitación. Detrás de él, su hermano gemelo. «¡Vamos al patio a buscarla!», dijo. Y eso hicimos. La buscamos entre los matorrales y en todos los recovecos.

Y al fin la encontramos, flotando y con los pelos tapándole la cara. Sentí miedo y empezó a cundir el pánico. Oí gritar a mi vecino que estaba poseída por el demonio.

Su gemelo me cogió de la mano y me llevó a esconderme en una sala, donde me puse debajo de una mesita alta con patas delgadas. Él hacía guardia al lado escondido con un bate. Más adelante, su hermano bloqueaba la puerta con su pie derecho mientras sostenía también un bate.

En el sueño, ellos me ayudaban, me protegían. Mis hermanos, al contrario, habían desaparecido, ellos casi nunca me defienden ni me protegen de nada, es por eso que yo soy más independiente que ellos. Lo raro es que en el sueño, los gemelos me protegen, pero en la realidad nos hablamos para cosas de “colegas”. Todos tenemos la misma edad.

El gemelo que estaba a mi lado me dijo que mirase hacia la pared. Estaba aterrada, así que lo hice. Mientras, oía cómo se llevaban al otro hermano que sujetaba la puerta.

Cuando se lo llevaron, volvimos al patio. Allí nos reunimos todos de nuevo. El gemelo poseído estaba inmovilizado por los chicos, incluidos mis hermanos, mientras que las chicas, desconcertadas, miraban a todos lados para avisar del peligro.

El gemelo poseído desapareció y la chica endemoniada de antes volvió a atacar. El primer hermano me llevó a la mesita donde me había escondido antes, y de pronto, el gemelo antes poseído, abrió la puerta y la cerró para que la chica no entrase. No sé cómo se había desecho del demonio, pero en esos momentos solo pensaba en estar a salvo.

Sin embargo, esta vez no quise mirar la pared, sino ver a qué me enfrentaba. La chica endemoniada se llevó de nuevo al que sujetaba la puerta. Pude verle la manga de la camiseta americana de la chica: advertí el número 66 cortado porque en ese momento estaba saliendo de la sala.

El gemelo que aún estaba conmigo me dijo que todo saldría bien, y corrió a cerrar la puerta. La chica aprovechó para poseerlo, pronunciando unas palabras antes de llevárselo. «No te escondas ahí, yo sé tu escondite y te capturará», me dijo, pero lo ignoré acurrucándome de nuevo en la mesa contra la pared.

«Qué patética muerte», pensé, y entonces, el demonio se hizo conmigo. Lo vi todo en primera persona, pude notar cómo los aterrorizaba, como huían de mí. Era consciente de todo, aunque no intenté nada pararlo.

Los chicos consiguieron inmovilizarme, y vi de nuevo a los gemelos que ya estaban bien. «¡Pronuncia estas palabras!», gritó uno de ellos mientras las recitaba.

Hice una montaña de arena y dibujé una cruz en ella, dividiendo la montaña en cuatro trozos mientras repetía las palabras que él me decía.

Y desperté.

Un detalle más. Cuando pegabas a la chica endemoniada no le afectaba porque, según me dijo un gemelo, el demonio no sufría cuando le pegabas, que solo se dañaba a la persona poseída.

demonio

Todos los elementos de este sueño apuntan a una misma dirección. Es un claro mensaje de advertencia.

Los conflictos suelen reflejar problemas existentes o que están por venir en el área donde se desarrollan. Es decir, en el sueño estás con un grupo de “amigos” en la casa de una amiga. Primero hay una pelea de almohadas bastante inofensiva, pero después tiene lugar todo un sálvese quien pueda. Todo ello me indica que van a tener lugar discusiones en tu entorno coloquial.

En un principio parecerá una broma, algo fácil de resolver, ninguno de vosotros lo esperará; sin embargo, después se crearán graves enfrentamientos. Éstos estarán provocados por una persona de tu grupo de amigos, y será (parece ser que una chica) quien introduzca el mal en vuestro círculo, ya sea por envidia, odio o celos, sembrará la discordia entre vosotros. Es más, intentará llevar a alguno de tus amigos a su terreno.

Intentarán advertirte sobre ella, protegerte, incluso tú misma verás lo que está haciendo, pero antes de darte cuenta, ya te habrá vuelto en contra de todos y te encontrarás defendiéndola bajo su influjo. Estarás dividida a partes iguales entre su lado y el del resto (gemelos).

Por todo lo que te comento, este mensaje es un aviso. Ten cuidado de con quién te relacionas, en quién confías y a quién haces caso, ve la maldad de las personas que de verdad tienen malas intenciones, no te dejes engañar, porque esta situación podrá envolverte de tal forma que te será imposible salir de ahí. Esos pensamientos corruptos se harán contigo y tan solo con la ayuda de tus amigos y trabajando duro (división de la montaña —gran obstáculo espiritual— en cuatro) podrás deshacerte de ellos.

Ya sabes, si alguien de tu entorno pretende sembrar el caos, no se lo permitas, dale la espalda. Estate alerta y déjate ayudar por quien realmente quiere tu bienestar, hazles caso a ellos. Elige bien tu bando.

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