¡No puedo dormir!

Si os cuesta conciliar el sueño, tal vez yo pueda deciros qué es lo que lo provoca. A continuación, una lista de las posibles causas del “no puedo dormir”, entre ellas probablemente esté la vuestra:

  • Estrés.
  • Problemas psicológicos.
  • Exceso de ruido.
  • Menstruación/embarazo.
  • Dolor localizado.
  • Siestas.
  • Cafeína/teína.
  • Alimentación.

Estrés:

Muchos factores de nuestro día a día afectan al buen funcionamiento tanto de nuestro cuerpo como de nuestra mente. Hace unos cuantos años, no sé qué mente pensante dijo: «es que estás estresado». De pronto, todos nuestros males estaban causados por este motivo o incluso por esta palabra

¿Te duele la cabeza? Estrés.

¿Tienes gases? Estrés.

¿Te resulta imposible concentrarte? Estrés.

Estrés. Estrés. Estrés. ¡Claro que es estresante!

Y en realidad todo ello es cierto, al menos la mayor parte del tiempo. Vivimos en continua agonía porque cada vez nos exigimos más. Debemos ser más rápidos, más eficientes, más atractivos, más maduros, abarcamos más responsabilidades… Ahora ser bueno no es suficiente, debemos ser expertos polifacéticos. ¿Algo absurdo, no creéis? Resulta contradictorio, o se es experto n algo o se sabe de muchas cosas sin profundizar. Si acercarse a la perfección es dura, ¿cómo va a ser viable ser perfectos en varias cosas?

insomnio

Conclusión: vivir hoy en día es extenuante.

Y todo ello nos afecta, por supuesto. No podría ser de otra manera. Aspirar a la perfección nos mantiene en una continua sensación de fracaso. Durante el día, estos pensamientos campan a sus anchas por nuestra cabeza, no los escuchamos porque nuestro ritmo de vida no nos deja tiempo para ello. Estas voces son como las de los niños cuando no paran de decir: «mírame, mamá, mira cómo lo hago, papá». La ternura de estas criaturas, en momentos adultos estresantes, pueden potenciar el agobio. Por ello, algunos padres deciden no escucharlos sin más, los miran y sonríen.

Pero a diferencia de lo que sucede con las voces infantiles, cuando ellos duermen, callan; sin embargo, estos pensamientos, cuando vosotros queréis dormir, empiezan a gritar y no os queda otra que escuchar: «mañana debería limpiar la casa», «no queda leche, mañana no podré tomar café», «mi jefe espera de mí una gran presentación», «debo conseguir ese cliente como sea», «el grifo no deja de gotear», «mañana empiezo la dieta», «la niña no es feliz en clase», «¿lograremos ahorrar suficiente para cambiar la lavadora? Está muy vieja ya»…

En definitiva, un largo etcétera de reflexiones que asaltan nuestra tranquilidad. Y claro, a ver quién duerme así.


Problemas psicológicos:

Vuestro caso puede ser uno mucho más duro. El insomnio puede deberse a una depresión más o menos profunda. Si cuando estáis en la cama solo pensáis en lo que os hace estar tristes y desanimados, resultará muy complicado que podáis dormir.

Evidentemente, no es vuestra culpa, es una situación difícil en la que debéis pedir ayuda. No temáis necesitarla, a veces solo es una etapa de vuestra vida que debéis superar y para lo que no estabais preparados, como la muerte de un ser querido, una ruptura sentimental, un despido, un desahucio o una enfermedad recientemente diagnosticada.


Exceso de ruido:

Tal vez seáis de esas personas que necesitan dormir en completo silencio y oscuridad. Muchas veces se escapa de nuestro control el ruido que haga la gente, tanto en sus casas como en la calle. La cantidad de personas que gritan en la calle es alarmante (y esto es una observación propia. Será que me estoy volviendo cascarrabias).

Vosotros tenéis dos opciones, dando de lado la valeriana, o al final os dejáis llevar por esos molestos ruidos y aprendéis a convivir con ellos, o recurrís a un truco muy viejo: tapones para los oídos.

Si no queréis perder el glamour por optar por ellos, siempre podéis haceros con los de Audry en Desayuno con diamantes.

tapones


Menstruación/embarazo:

Una de las consecuencias de la menstruación es la imposibilidad de dormir, sobre todo los primeros días. Los dolores abdominales, los calambres, la espalda, el pecho; todo es una molestia, lo que provoca que no podamos sucumbir al sueño, que no dejemos de movernos en la cama o que nos despertemos varias veces durante la noche.

Durante el embarazo puede suceder lo mismo, estamos acostumbradas a nuestro cuerpo, imaginaos que, de pronto, debéis cargar con un exceso de peso localizado en el abdomen. Es complicado encontrar la postura perfecta. E incluso es posible que, aunque vosotras decidáis dormir, el bebé piense que es hora de juerga, y se le antoje moverse o dar patadas. Es un amor, sí, ¡pero vosotras queréis dormir!


Dolor localizado:

Es posible que la causa de vuestro insomnio pasajero sea una zona concreta de vuestro cuerpo. Tal vez os acaben de operar y no podáis dormir de la forma acostumbrada; que os duela el tobillo, lo tengáis que tener en alto y se os duerma la pierna, por lo que no podéis dormir ni con el cojín ni sin él; tal vez os duele el hombro, tenéis el brazo escayolado o la espalda os esté matando.

Todos ellos son motivos más que suficientes para impedirnos el sueño reparador que tanto necesitamos.


Siestas:

Oh, qué bien suena a veces esta palabra, aunque otras se nos vaya de las manos y nos despertemos a las tres horas confundidos, con el cuerpo dolorido y mal sabor de boca (literalmente). Ya sé que esta costumbre es más bien española, pero estoy segura de que en otros países también existe esa tradición de la cabezadita. Otra cosa es quién pueda permitírsela, por supuesto.

Lo cierto es que dormir de veinte a treinta minutos después de comer (no inmediatamente, claro) puede ser beneficioso. Nos ayudará a reparar el cansancio del día y a mantenernos frescos durante la tarde. Sin embargo, muy pocas personas tienen tanto control sobre su cuerpo para dormirse en poco tiempo y despertarse al poco rato.

Las siestas de más de una hora nos trastornan, y lo hacen hasta tal punto que impiden que podamos dormir a nuestra hora y el tiempo suficiente por la noche. Se trata de un círculo vicioso, no tardaríais mucho en dormir de día y estar con los ojos de par en par por la noche. Eso no es sano.

Diferente es que, por cuestiones laborales, tengáis ese horario. Pero el ser humano necesita de la luz solar para funcionar (sí, somos como las plantas). Por ello rinde de día y descansa de noche. Aunque, claro, cada uno tiene su ritmo, mientras no le perjudique ni le trastorne, será bueno.


Cafeína/teína:

Ah, el café. Esa sustancia magnífica que nos mantiene alerta durante el cansado día a día puede alterarnos el sueño si lo bebemos a horas inadecuadas. Si no podéis dormir y no sabéis por qué, preguntaos si estáis tomando café demasiado tarde.

Por ejemplo, lo normal, si es que merendamos con café, es tomarlo antes de las siete de la tarde, tal vez de las seis. Todo depende de a qué hora nos acostemos.

Si vuestro aliado es el té, tened cuidado. Las infusiones son muy beneficiosas, pero tenéis que saber qué estáis tomando. Si contiene teína, esta, no al mismo nivel que la cafeína desde luego, puede provocaros falta de sueño. Hablaríamos de una situación similar, en función de cómo afecta la teína a vuestro organismo (puede que a vosotros no os despierte), lo normal es no tomarla después de las ocho de la tarde.


Alimentación:

El qué comemos y el cuándo lo hacemos influyen más de lo que imagináis en nuestro sueño. Las cenas copiosas generalmente impiden un buen descanso, y no hablo únicamente del hecho de no conciliar el sueño, sino del no descansar.

Cuando os levantáis sintiendo malestar y cansancio, es señal de haberse excedido comiendo o de haberlo hecho justo antes de irse a dormir.

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