El miedo a conocerse

La interpretación de sueños no es una declaración exacta de lo que nuestra mente quiere decirnos, pero sí supone una guía para aquellos que desconocen las claves del análisis provechoso de estos mensajes.

Hace bastantes años, cuando ya disponía de cierta práctica interpretando mis propios sueños, me enfrenté a uno que me hizo sentir horrible al despertar. Recuerdo que no podía creer haber soñado con matar a un hombre clavándole un tenedor mientras forcejeábamos en una barca varada llena de cubiertos.

tenedor

Este sueño me traumatizó especialmente porque, una vez despierta y consciente, pensé sin parar en que jamás sería capaz de aquello. Para mayor preocupación, al matar a ese hombre sentí alivio. Esto último fue lo que peor llevé.

Dado que ya había analizado varios de mis sueños y siempre acababa en una dirección completamente diferente a la que parecía en un primer momento, decidí echar mano de mis capacidades para la interpretación y llegué a una conclusión que me llenó de energía y tranquilidad.

Os sitúo y expongo brevemente qué saqué del sueño.

En esos momentos estaba haciendo dieta. La mayor parte del tiempo me sentía motivada, fuerte por conseguir seguirla, pero otras veces no me veía capaz. Era bastante duro.

Aquel sueño no fue más que mi lucha interna, ese hombre representaba mi miedo al fracaso. Los cubiertos simbolizaban la comida, la dieta, y la barca, la sensación de anclaje, de no poder avanzar. Mientras forcejeaba con aquel hombre en la barca me sentí como si la mitad de mi cuerpo estuviera cubierto de cemento. Al matarlo, me sentí aliviada porque pude salir de allí. Y esto resultó clave para confirmar mi conclusión: aquello que peor me hizo sentir fue la solución para después recobrar las ganas de seguir adelante.

Mi subconsciente me estaba apoyando directamente, me decía que podía lograrlo si me deshacía del miedo a fracasar. Y así sucedió. Tras un tiempo angustioso, me sentí más segura de mí misma que antes de soñar con ello.

Por el mero hecho de que los sueños sean el reflejo directo de nuestros sentimientos, nos incomodamos si alguien conoce esa parte de nosotros. Es como si fuésemos por ahí desnudos, demasiado abiertos al mundo.

Muchas veces, somos quienes nos repudiamos a nosotros mismos por el miedo a no ser como queremos. Pero este mismo pensamiento hace que tengamos sueños angustiosos, que en nuestro día a día caminemos inseguros, porque desconfiamos en cierta medida de nuestras capacidades y sentimientos.

El egoísmo no es una cualidad positiva, pero ignorar que podamos serlo nos lleva a tener peor imagen de nosotros mismos. Lo importante es asumir quiénes somos y aceptar que cualquiera de los que nos rodea puede pecar de las mismas inseguridades. Solo así podremos ser capaces de escuchar lo que dicen los sueños.

Recordad: el subconsciente no es vuestro enemigo, sino vuestro aliado.

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